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miércoles, 21 de marzo de 2012

¡Me apeteces tú!

Me apetece verte, besarte, morderte. Decirte que te quiero. Me apetece fugarme contigo a un sitio nuevo y desconocido. Me apetece explorar tu cuerpo, aprenderme cada rinconcito de ti. Conocerte y hablarte de lo que me haces sentir. Saborear tus labios y perderme en tus ojos. Creer en ti y en nosotros, en que podemos hacer algo grande. Me apetece que mis ganas de ti no se acaben nunca. Tocar tu cuerpo y saber que es sólo mío. Me apetece conocer cada recoveco de tu habitación, y desnudarme solamente para ti. Me apetecen tantas cosas que no sé por donde empezar, ¿empiezo por el principio? Pues ven a mi casa y quítate la ropa, la puerta está abierta. Yo pongo las ganas y tú la pasión, ¿hay trato?

lunes, 19 de marzo de 2012

Y después, ¿qué?

Hoy es un día deprimente. Simplemente porque me estoy enamorando y aunque tenga miedo al amor, no es eso lo que me preocupa. Me preocupa lo mucho que podrían cambiar las cosas de aquí a unos meses, el daño que nos podemos hacer si yo tengo que marcharme. Por una vez que no quiero huir, que soy feliz, comprendo que irme es lo que tengo que hacer. El caso es que tú serías la única razón que me haría retroceder y quedarme aquí, contigo. Pero, ¿cambiar un juego de niños por un futuro real? Está claro que me arrepentiría, sería el mayor error de mi vida. Pero ¿qué hago? No quiero que esto se acabe, no ahora que acaba de empezar. Te echaría tanto de menos, todos tus besos, tus ganas de hacerme feliz junto a ti, no podría vivir sin ti, de verdad que ya no. Siempre he dicho que nada es imposible, pero no puedo alejarme de ti. Empezó siendo un juego y ahora no sé lo que esto significa. No estamos juntos, pero me dices que me quieres, que eres mío y que yo soy tuya. No quieres un para siempre, pero tampoco quieres que esto termine. No sé si es que no estoy preparada para el amor, o para ti. Pero si te pierdo por querer vivir, sé que mi vida se perderá contigo.

lunes, 12 de marzo de 2012

Corta inocencia

Un día te levantas y te preguntas como has llegado hasta esta situación de tu vida, a tener los amigos que tienes y ser la persona que eres. Ni sabes ni quieres saber por qué eres feliz, únicamente quieres disfrutar del momento, seguir durmiendo otro rato. Hasta que llega el día en el que toca crecer y tomar decisiones. A algunos les llega antes y a otros después, por mala suerte mi turno es ahora y probablemente decida mal, como siempre que he tenido que tomar alguna decisión importante. Si lo hago tendré miedo y me arrepentiré, si no lo hago habré desperdiciado la mejor oportunidad de mi vida. Quince años y una vida por delante, quince años y un último verano para disfrutar, quince años y un último verano para poder quererte. ¿Merece la pena?

lunes, 20 de febrero de 2012

Mi soñada perdición

Te tengo tanto miedo... Me besas y tus labios queman, me dices que me quieres y yo sé que mientes. Me tocas, y el roce de tus dedos en mi piel es insoportable. Todo, completamente todo, lo que haces o dices me importa más de lo que debería. Es como si sólo tú fueras capaz de hacer que te escuche, a ti y a nadie más. Como si la vida sin ti ya no tuviera sentido, como si te necesitase para respirar. ¿Y tus labios? Son como una droga, tu cuerpo entero es una adicción. No sé hasta que punto puedes hacerme sentir en las nubes, pero tampoco sé hasta que punto me vas a dejar caer. Intento confiar en ti, de verdad que lo intento, pero cuanto más cerca estoy de ti, más me doy cuenta de que esto es un error. Tú no eres para mi, y aunque yo ya sea tuya, tampoco estoy hecha para ti. Mi tentación, mi dulce locura, tan dulce como tus besos, tan dulce como tu boca. No me busques más, porque me volverás a encontrar.

viernes, 17 de febrero de 2012

Tu me manques!

¿Sabes qué es lo que más echo de menos? Tu mirada, aunque ya hace tiempo que la perdí de vista. Eras una parte importantísima, no de mi vida, sino de mí, y ya no estás. Te has ido ahora cuando debías de haberte ido hace tiempo, te has ido y me parece que el tiempo pasa más despacio en cada suspiro, te has ido y me siento sola e indefensa, como una niña que ha perdido su peluche favorito. Y tal vez fue por eso por lo que te marchaste, porque no fuiste otra cosa más que un peluche que siempre me acompañó y al final, en vez de cansarme yo de él, él se acabó cansando de mí. Echo de menos que me digas que me quieres, que nunca dejarás de hacerlo por muchas tonterías que yo haga. Y aunque ya no lo digas, lo sigues cumpliendo, porque yo sé que me quieres, por encima de todo el daño que yo te he hecho. Y lo sé porque cuando sin querer cruzas tu mirada con la mía, el mundo se para y tus ojos parecen decir que necesitas bajar, pero bajarte conmigo.

domingo, 12 de febrero de 2012

¿Dream or true?

Soy la típica niña pequeña que sueña con convertirse en princesa y vivir un cuento de hadas con su príncipe azul. Un mundo de color rosa, con caballos blancos y con un bonito arco iris detrás de las verdes montañas. ¿Y qué decir del príncipe? Es lo único de mi gran fantasía que se parece a la realidad. Ese perfecto príncipe azul existe, y tal vez sí que me quiera, pero yo no soy capaz de verlo, porque aunque él sea el príncipe de mis sueños, yo no soy la princesa que está a su lado. No me parezco en nada a ella. Ella es perfecta, no tiene ningún defecto, pero lo mejor de todo es que no le hará daño, le hará feliz y yo no. No tengo miedo a sufrir, o tal vez sí, y es que si le hago daño se me cae el mundo encima. Intento convencerme a mí misma de que esto va a funcionar, pero, es tan perfecto que me da miedo no estar a la altura. Nuestra historia es como un folio en blanco que está por escribir y voy a intentar escribirlo con la letra más bonita que pueda, con las palabras más sinceras y los colores más alegres, solo por verte sonreír. Porque te quiero hacer feliz, porque quiero ser feliz contigo. 

martes, 6 de diciembre de 2011

Imperfectamente perfecto.

Me he pasado la vida entera buscando lo perfecto, ya fueran, personas, cosas o momentos. Y lo único que he encontrado han sido imperfecciones, errores y equívocos. En el fondo lo pensaba, pensaba que lo perfecto no existía. Pero una vez más, como tantas veces, me equivoqué. Lo había encontrado desde el principio, sabía lo que era aunque no me diese cuenta. Lo perfecto, que tantas veces había soñado con encontrar, estaba en las imperfecciones, en los sueños inacabados y en los momentos desastres. Porque alguien me enseñó una vez a sacar las mejores sonrisas en los peores momentos. Y aunque me duela, no voy a regalar una lágrima más al cielo, sólo un pequeño reflejo de lo mucho que brilla el sol, en mi sonrisa, claro.