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lunes, 11 de abril de 2011

Remember me

Y por fin, vuelve a pasar, y te vuelves a sentir en ese mismo lugar donde solo te sientes a su lado, no sé si son a 3 metros sobre el cielo, a 8 o a 12, pero te sientes ahí. A gusto, cálida, feliz. Deseas que todo se vuelva a parar como solía pasar entonces y os sentís libres, libres de cualquier deseo, libres de vosotros mismos, libres de sentir, ajenos a la realidad. Una mirada, una sonrisa, un abrazo, un beso... y vuelven los recuerdos, el sentirte suya para siempre, el no querer nunca otras caricias, otros besos. Los ojos te vuelven a brillan como solo te brillaban antes, vuelves a sonreír con la misma sinceridad con la que lo hacías, y lo necesitas, lo necesitas a él, necesitas su calor, la forma en que solo el te sabe hacer sentir, necesitas amarle y que él también te ame a ti. Pero no aguantas más, explotas, necesitas aire y sobre todo, pensar, cosa muy difícil en esos momentos. Te dices a ti misma no volver a hacer lo mismo, pero vuelves a caer, una y otra vez, un beso, otro beso... y al final, una lágrima acompañada de un gran te quiero. Todo termina, volvéis a la realidad, los ojos dejan de brillar, las sonrisas dejan de ser sinceras, la libertad desaparece, los te quiero ya ni existen, y los te amo se acabaron hace tiempo... Y tú único motivo de seguir intentándolo es que él pueda ser feliz, lejos de ti pero feliz, cosa que no aguantas, pero que es tan necesaria como el agua para la vida. Y ahora, esos momentos, no son más que recuerdos...

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